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MINERÍA Y AMBIENTE

Bolsonaro quiere minería en la Amazonia. NYT: ¿Quién la salvará?

Considera que hay una "política equivocada sobre la Amazonía".

MINING PRESS/Agencias

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, expresó su deseo de "explotar" la Amazonía brasileña junto a Estados Unidos y su intención de "revisar" la demarcación de reservas indígenas en el país suramericano.

En una entrevista a la radio Jovem Pam, Bolsonaro volvió a criticar la "industria de las demarcaciones" de tierras indígenas en Brasil y defendió que los indios y los descendientes de esclavos puedan "vender o explotar" sus tierras como "consideren mejor".

"Las demarcaciones de tierra que pueda revisar, las voy a revisar", aseguró el mandatario, quien puso en tela de juicio algunas de los informes que permitieron la delimitación de reservas indígenas en Brasil.

Una de las primeras medidas de Bolsonaro como presidente de Brasil, quien tomó juramento a su cargo el 1 de enero pasado, fue transferir del Ministerio de Justicia al de Agricultura, que defiende los intereses de los grandes propietarios rurales, la responsabilidad de delimitar las reservas indígenas.

La medida fue criticada por organizaciones defensoras de los pueblos indígenas de la Amazonia, a las que el mandatario ha acusado de "explotar y manipular" a los indios, y por la Fiscalía general de Brasil, que considera inconstitucional la política indigenista defendida por el nuevo Gobierno.

El jefe de Estado, quien el miércoles cumplió 100 días en el cargo, consideró que hay una "política equivocada sobre la Amazonía" y reiteró que la "industria de las demarcaciones" de tierras indígenas iniciada en 1992, durante el Gobierno del presidente Fernando Collor de Mello, impide el desarrollo de esa región.

"El 70 por ciento de los indios tiene nuestra cultura y quieren el desarrollo de la tierra", agregó.

Actualmente hay más de 180 pueblos indígenas diferentes y miles de comunidades locales que habitan en la Amazonía brasileña. Su existencia y forma de vida dependen del bosque, por lo que la lucha contra la deforestación es clave para su supervivencia.

Existen 426 territorios demarcados en Brasil, establecidos en la década de 1980 para uso exclusivo de sus habitantes indígenas, y el acceso de forasteros está estrictamente regulado.

La vida de los pueblos nativos de la Amazonía está siendo amenazada en un grado no visto en décadas por las políticas del presidente brasileño, advirtió en fecha reciente una alianza indígena.

En un artículo publicado en el diario francés Le Monde, 13 firmantes dijeron que desde la elección Bolsonaro "están experimentando las primeras etapas de un apocalipsis, de los cuales los indígenas son las primeras víctimas."

Una de las primeras medidas de Bolsonaro como presidente de Brasil fue transferir del Ministerio de Justicia al de Agricultura, que defiende los intereses de los grandes propietarios rurales, la responsabilidad de delimitar las reservas indígenas.

Grupos ambientalistas consideran que el proyecto de Bolsonaro pone en peligro una región del Amazonas que es un mosaico de áreas indígenas, quilombos y unidades de conservación de gran importancia, no solo para la población que vive allí sino para todo el planeta. Llamarlo ‘latifundio improductivo’ es un gran error.

Durante la entrevista, el mandatario mencionó la riqueza mineral del estado de Roraima, fronterizo con Guyana y Venezuela, y contó que, en su visita a Estados Unidos, le trasladó al presidente Donald Trump su deseo de explotar la región amazónica de forma conjunta.

¿Quién salvará a la Amazonia?

NEW YORK TIMES

CAROL GIACOMO

Los indígenas de la selva del Amazonas son las tropas de asalto en la lucha contra el cambio climático. “Somos los primeros en ser afectados”, comenta Sônia Guajajara, una de las líderes indígenas más conocidas de Brasil.

“Estamos viendo inundaciones que duran más tiempo, sequías más prolongadas y una reducción en los peces con la aridez”, indicó recientemente. “Así que afecta nuestra seguridad alimentaria. Y también nuestra cultura”.

La selva tropical del Amazonas, un tesoro ecológico de más de 5 millones de kilómetros cuadrados que atraviesa Brasil y otros ocho países, a veces es llamada “los pulmones del planeta” porque los árboles liberan tanto oxígeno y absorben tanto dióxido de carbono, que mitigan los efectos del cambio climático.

La Amazoniay sus habitantes están en riesgo.  (Photo by Rodrigo BUENDIA / AFP)

 

También es hogar de una diversidad incomparable de especies de flora y fauna, así como alrededor de un millón de indígenas tan sólo en Brasil.

Aunque está en peligro desde hace mucho tiempo, la selva ahora ve una mayor amenaza bajo la presidencia de Jair Bolsonaro, un líder populista polarizante al estilo de Donald J. Trump.

Bolsonaro tomó medidas rápidas para socavar las protecciones al medio ambiente, a los derechos de las tierras indígenas y a las organizaciones no gubernamentales.

“Tan sólo en los primeros 50 días del gobierno de Bolsonaro, hubo una regresión de 30 años en los avances”, declaró Guajajara. “Todo lo que hemos estado tratando de construir desde entonces; estamos tratando de mantenernos de pie”.

Su labor con la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil se enfoca en garantizar los derechos de los indígenas, incluído el reclamo de tierras selváticas ancestrales. Brasil perdió casi el 10 por ciento de su cobertura forestal entre 2000 y 2017, reporta el Instituto de Recursos Mundiales.

Ahora Bolsonaro está elevando aún más la amenaza con un llamado a la inversión económica para explotar los recursos naturales del país.

Desde que asumió el cargo, Bolsonaro ha debilitado o retirado el financiamiento a dependencias gubernamentales que supervisan las protecciones para el Amazonas y los indígenas, y ha conferido esas responsabilidades al ministerio de Agricultura que apoya el cultivo, la minería y la tala.

Las zonas que son formalmente reconocidas como “tierras colectivas” son propiedad del gobierno, pero están garantizadas bajo la Constitución para el uso exclusivo de grupos indígenas. Bolsonaro dice que quiere que esas tierras se vuelvan “más productivas”.

Guajajara afirmó que eso significaría el principio del fin para las culturas indígenas. “Y para mí, eso es una especie de etnocidio”, afirmó. “El etnocidio es cuando destruyes la cultura. Genocidio es cuando matas a la gente”.

Líderes más sabios que Bolsonaro buscarían maneras de extender el desarrollo económico, respetando las tribus indígenas y reconociendo las contribuciones irreemplazables del Amazonas para frenar el cambio climático. La investigación arroja que las comunidades indígenas son mejores custodios de la tierra.

De acuerdo con Guajajara, Bolsonaro sostiene que “no hay tal cosa como un pueblo indígena” e insiste que quiere “unificarnos para formar una sola cultura”. Eso es ofensivo y poco realista, dado que Brasil incluye más de 300 grupos étnicos, entre los que figuran quizá 100 que no tienen contacto en lo absoluto con la sociedad, y unos 274 idiomas.

Por lo menos la elección de Bolsonaro parece estar dejando en claro lo que podría perderse gracias a sus políticas, así como persuadiendo a los grupos marginados —los pobres, mujeres, niños y pueblos indígenas— a unirse.

Si es que hay esperanza para la selva tropical, y para países donde líderes autoritarios amenazan la democracia y las agendas progresistas, ésta yace en la determinación y el poder de activistas de la sociedad civil como Sônia Guajajara.

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