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Informe KPMG: Minería argentina, en el mundo, hoy

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MINING PRESS

KPMG presentó su informe "Competitividad y tendencias para la minería argentina" que analiza la evolución del sector en los últimos años y las perspectivas para 2019

Con el aumento de las tasas de interés libre de riesgo, el capital internacional destinado a inversiones productivas se verá reducido durante 2019. Esto afectará a la minería, principalmente en la región. En ese escenario, los países mineros deberán competir por la Inversión Extranjera Directa (IED) a través de la mejora continua de sus factores de competitividad internos. Se afirma que para los próximos años será necesaria una reforma regulatoria y que conviene concentrar los esfuerzos en el desarrollo del litio.

El sector “necesita con urgencia un cambio radical en materia impositiva, de tal manera que se aliviane la presión tributaria sobre el mismo que en 2019, teniendo en cuenta el peso de los aranceles a las exportaciones podría llegar al 29% de los ingresos”. El trabajo analiza el comportamiento de esta actividad productiva y entre sus conclusiones señala que la minería argentina “ha visto limitado su desarrollo en los últimos años en respuesta a una serie de sucesos internos y externos que no han permitido explotar totalmente las oportunidades que la actividad tiene. A la baja de los precios de los minerales, evento que tiene lugar por una sustancial caída en la demanda internacional, se han sumado hechos domésticos, tanto políticos como económicos, que la han impactado principalmente en 2018”,  afirmó Mario  Belardinelli, Socio Líder de Minería de KPMG Argentina

Con relación a la influencia del sector externo se indica que “el cambio inducido por la Reserva Federal de Estados Unidos en la política montería y el consecuente aumento de tasas de interés en el corto a mediano plazo sesgarán los flujos de inversión hacia instrumentos y activos financieros, retrayendo así la demanda y los precios de los commodities en la mayoría de los mercados internacionales. Teniendo en cuenta este suceso, ello podría derivar en una significativa retracción de los fondos globales destinados a la inversión productiva, incrementando, de esta manera, la selectividad de la IED y la competencia de los países mineros por traccionarlos hacia sus territorios", agregó.

Urge un cambio radical en materia impositiva

Con tantas limitaciones en el plano externo, la competitividad de los países deviene en un determinante crucial para el desarrollo local de la minería. En ese sentido, en Argentina, el sector minero y la mayoría de las actividades productivas necesitan de reformas estructurales que puedan traducirse en el mediano plazo en mejoras sustanciales y permanentes en los niveles de productividad, provisto que el país viene observando bajas calificaciones en relación a sus competidores, tanto en lo referido a la competitividad estructural (WEF) como en lo relacionado al análisis de las variables de desempeño que la afectan, según datos del informe.

Es importante una reforma regulatoria que actualice y trace el marco normativo de la actividad para los próximos años. “Si bien ésta fue la intención del gobierno con la firma del Acuerdo Federal Minero (2017), la realidad es que el pacto aún no ha podido ser convertido en ley, debido a que ha sido retrasado su tratamiento y refrenda en el Congreso de la Nación.

Asimismo, es importante señalar que no se conoce de manera certera si la totalidad de las provincias mineras darán su consentimiento al mencionado acuerdo debido a que, en primer lugar, existen impedimentos legales que limitarían la extracción mineral en algunas de ellas y, en segundo lugar, porque según argumentan, no estarían del todo claros los beneficios que el AFM afirma tener en cuanto al fomento a la inversión y al desarrollo del sector.

Por último, sostiene que resulta claro que el conjunto de oportunidades para la minería argentina es tan importante como el trayecto que debe cubrirse en materia de competitividad. “El factor político tendrá un peso significativo durante 2019 ya que las elecciones previstas para fines de este año introducen una cuota importante de incertidumbre a la mezcla de expectativas de la mayoría de los sectores productivos. Ello implica que la Argentina deberá esperar hasta la confirmación de las tendencias para ubicarse en una mejor posición relativa y atender las particularidades de cada sector fomentando las mejoras en competitividad. Por el momento, deberían seguirse concentrando los esfuerzos en el desarrollo del litio ya que este mineral conforma hoy un vértice que le permite a la minería local mantener su presencia internacional, ganar peso en el desempeño global y, sobre todo, avizorar un mejor futuro”, concluye.  

Para, “como tantos otros sectores productivos del país la minería sigue teniendo un gran potencial pero como sucede con todas las actividades del sector primario requiere reglas estables, acordadas entre todos los actores involucrados y afectados por la actividad, y de largo plazo que permitan programar inversiones y resultados. Articular estos temas será sin duda uno de los desafíos principales de la Argentina  para los próximos años”. 

La minería ha permanecido a lo largo del tiempo como uno de los sectores con mayor relevancia en el entramado productivo nacional desde que se encuentra ubicada en un territorio con abundancia de recursos naturales y porque, a pesar del estancamiento coyuntural, ligado al comportamiento reciente en materia de inversiones y precios internacionales; resulta crucial para alcanzar el desarrollo sostenible del resto de las actividades económicas, principalmente de las industrias manufactureras y de la construcción.

Como se alegó en el informe realizado para el sector en 2018 (KPMG, 2018)1 , la minería, entendida como el complejo que engloba a las actividades extractivas de minerales metalíferos, rocas de aplicación e hidrocarburos; contribuye con el 3% del PBI de la Argentina y con el 6% de la exportaciones nacionales totales (es decir, con alrededor de US$ 4.000 millones). Estos guarismos caen al 1% y 1,3% respectivamente cuando aislamos de ese conjunto a los hidrocarburos y combustibles, dejando únicamente a la producción de minerales metalíferos y rocas de aplicación.

Asimismo, los resultados de la última matriz insumo-producto elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) indican que mientras la actividad minera es uno de los sectores productivos con mayor generación de empleo indirecto, con alrededor de tres puestos adicionales por cada empleado directo demandado; la mayor parte de su valor bruto de producción es destinado a otras actividades económicas como insumo, lo cual marca en gran parte la importancia de este sector para el desarrollo económico local.

La minería, como la mayor parte de las actividades económicas basadas en la extracción y/o producción de bienes primarios, depende crucialmente del comportamiento de los precios internacionales. De esta manera, cuando el precio de los minerales se encuentra en un período de crecimiento o al alza, los capitales fluyen de manera directa a este sector, en parte como inversiones hacia aquellas regiones donde la actividad presente las mejores condiciones internas para su desarrollo, pero también en la forma de un aumento en la demanda especulativa propia de estos mercados, y en donde los flujos financieros se verían atraídos por un rendimiento mayor al de otros activos, como pueden ser bonos, letras y otros instrumentos de deuda.

De hecho, pueden puntualizarse dos episodios singulares ocurridos en 2018 que determinaron la evolución a la baja del precio de la mayoría de los commodities mineros durante la mayor parte del año: i) en primer lugar, la desaceleración en el crecimiento económico de China (que en los últimos diez años ha pasado de una tasa del 14% anual promedio a menos del 7%), uno de los países que mayor dinamismo da a la demanda internacional de commodities, lo que ha significado un gran impacto a estos mercados haciendo que el precio de minerales tales como el oro, el cobre o la plata exhibieran un comportamiento algo estanco a lo largo de todo el año; ii) en segundo lugar, fue importante también el impacto de la apreciación del dólar en respuesta al aumento establecido por la Reserva Federal de los EE.UU. (FED) en septiembre de 2018 de la tasa de interés de referencia y el consecuente retroceso en la demanda especulativa de los commodities, eventos que, en sintonía con la caída en la demanda global, coadyuvaron a que el precio de estos bienes siguiera una trayectoria disímil e incluso a la baja durante la mayor parte del año.

En particular, si bien la FED anunció recientemente que no impulsará nuevos aumentos en las tasas durante 2019, es importante distinguir que, de existir, tal decisión podría generar mayores presiones al dólar y promover una nueva depreciación en las monedas de los países emergentes y en desarrollo en respuesta a la salida de capitales de estos países y a un incremento de su flujo hacia activos expresados en la moneda americana, situación que, al mismo tiempo, traerá aparejado una mayor erosión en el atractivo de los commodities como instrumentos de especulación y la lógica caída en sus precios, principalmente en minerales como el oro y la plata.

 

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